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1. ¿El vino tinto siempre a temperatura ambiente?

Éste puede ser uno de los tópicos que mayor daño produce a la hora de disfrutar de nuestro vino en el  restaurante, sobre todo en latitudes calidas.

Cuando me acerqué las primeras veces al consumo de vino tinto ésta era una máxima que cualquier consumidor debía conocer, y por supuesto no seguirla suponía reconocer en publico lo poco informado que uno estaba de la cultura del vino.
La temperatura es un factor fundamental a la hora de disfrutar nuestra copa de vino, un excesivo calor produce una sensación de engorde del vino, se vuelve empalagoso y pierde así una de las facultades fundamentales del vino en la comida que es la hidratación del bolo alimenticio para facilitar el transito de los alimentos.

Otra de las dificultades que nos produce una temperatura excesivamente alta es la volatilidad del alcohol que se nos presenta desbordado, con sensaciones calientes en el aroma y ocultando cualquier matiz aromático.

Por tanto debemos cuidar que nuestro vino tinto no este por encima de los 18 grados en ninguna circunstancia. Para ello utilizaremos diversas soluciones, tendremos el vino unos minutos antes del consumo en la nevera para que se atempere, utilizaremos las  útiles fundas de frío una vez que esté la botella en la mesa y, por supuesto, meteremos la botella en una cubitera con agua y hielo, sacándola cuando al probar el vino estemos seguros que está en la temperatura perfecta.

También debemos distinguir entre los diferentes tipos de tinto que estamos degustando: los vinos jóvenes con mayor tendencia alcohólica deberemos tenerlos algo mas fríos, sobre los 14 grados, en cambio con los grandes reservas y botellas de añadas viejas podemos darles algo más de temperatura, sobre los 18 grados.

No debemos tener reparos en solicitar una cubitera de hielo para meter nuestro vino tinto, será la mejor opción si aparece una botella con una temperatura excesiva. Tampoco deberemos tener reparo en comentarle al maître o camarero que sirva en nuestra mesa la contrariedad que supone sacar un vino en unas condiciones tan desfavorables; no tenga miedo, le hará un favor al restaurante si le comenta que su vino está caliente, para que en el futuro conserve en mejores condiciones sus botellas.

Siempre recordaré aquella botella de Riscal en la terraza de un restaurante junto a la playa de Suances que salio a nuestra mesa sobre los 25 grados. Cuando llamé al camarero y le pedí una cubitera con hielo me espeta: “No debe Señor, el vino tinto siempre debe tomarse a temperatura ambiente”. Ya lo saben.

La semana que viene seguiremos con otro mito: “Cada plato con su vino”.

© Roberto García Corona

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