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Rapsodia Gourmet, de Muriel Barbery


Ha caído en mis
manos la primera novela de la escritora Muriel Barbery, autora consagrada por su famosa novela La elegancia del erizo.

Rapsodia gourmet (Seix Barral, 2010) describe los últimos momentos de un crítico gastronómico mundialmente conocido, Pierre Arthens, que en su lecho de muerte intenta encontrar el sabor, el plato, la sensación gastronómica de su vida. Esto no deja de ser una pequeña excusa de la autora para sumergirse en un mundo de olores, sabores y texturas. Mezclarlas con recuerdos dulces y sensaciones amargas.

El libro está lleno de descripciones hermosas que lían desde muy dentro esos momentos de la memoria donde te vuelven  los aromas y mordisqueas las texturas de niño. A su vez, el libro es una sutil crítica al snobismo en el mundo de la gastronomía, donde muchas veces se pierde lo esencial para quedarse en lo superficial.

Al leer el libro, es inevitable reflexionar sobre los sabores que algún día nos han hecho felices. Parece una cosa menor pero para cualquier gourmet que se precie (y yo me considero uno) es un verdadero rompecabezas buscar aquel momento en que tomaste algo que verdaderamente te estaba marcando para el resto de tu vida.

Uno de esos sabores es el del regaliz de palo que tomaba al salir del colegio. Estamos hablando de cuando tenía únicamente 5 años: recuerdo ese sabor pastoso y fuerte. Ibas mezclando tu saliva con la savia seca de la raíz. Reblandecías la corteza que se mostraba como caparazón que te impedía acceder al preciado néctar. Esta parte apenas tenía sabor, te daba la sensación de estar chupando un palo, pero cuando esta corteza se rendía ablandándose, daba paso a una sucesión de mordiscos llenos de sabor, sabor dulzón  y amargo a la vez, muy concentrado y de larga persistencia. Como si de un habano se tratara, podía durarme unos 40 minutos disfrutando cada momento de ese intenso sabor.

Con los años, dejé de tomarlos y cuando quise encontrarlos era verdaderamente difícil. Ahora de vez en cuanto tomo alguno, en soledad, como se tienen que tomar para no perder la dignidad, y no he sido capaz de encontrar de nuevo ese regaliz de palo, aunque a veces cuando tengo suerte en algún mordisqueo salta la chispa y me devuelve a lo que sentía a los 5 años, o por lo menos a lo que recuerdo que sentía.

Y tú, ¿Qué sabor tienes que te ha marcado en tu vida? A pensar.

©
juanp@

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