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Código Cocina, compromiso de transparencia

El exponencial crecimiento de la blogosfera relacionada con la gastronomía exigía —desde hace ya bastante tiempo— un mayor transparencia y objetividad de los contenidos que se difunden, algo así como un código deontológico —similar al de los periodistas—, al objeto de que todos nos comprometamos a que las opiniones, post, comentarios o recomendaciones fuesen veraces, objetivas y sinceros. Y creo que el Código Cocina puede ser algo de eso.

Código Cocina es el primer proyecto de autorregulación de contenidos; un código de transparencia, buenas prácticas y honestidad. “No cuestionamos que alguien gane dinero con su blog, que lo inviten o reciba regarlos, siempre que se lo advierta a los usuarios. Porque ese dato es relevante a la hora de valorar la información que se da”. Así se expresaba recientemente en una entrevista para un periódico Manuel Gago, autor del blog Capítulo O y uno de los principales impulsores de esta iniciativa.

En resumen, Código Cocina dice lo siguiente:

  1. Las autoras y autores de blogs con contenidos enogastronómicos que subscribimos este código creemos que es el momento de dar un paso adelante. Creemos en el intercambio de voces, en el creciente papel de Internet y de estos nuevos formatos de publicación. Creemos en la voz del consumidor y del usuario. Y porque creemos en su importancia, queremos apostar por publicar un contenido de calidad, fiable y creíble, en nuestros blogs y webs sociales. Por eso queremos manifestarlo públicamente, compartiendo entre todos unos principios básicos de autorregulación que aplicamos en la elaboración de nuestros contenidos, que respeten la independencia y libertad creativa de cualquier blog y a los que cualquier bloguero que así lo desee y comparta, se puede adherir.
  2. En nuestros textos, diferenciamos claramente la información de la opinión subjetiva sobre un hecho, lugar, producto o servicio, rectificamos los errores de contenido que podamos haber cometido y acreditamos la autoría o procedencia del contenido que no hemos creado, salvo que la fuente original indique que no es necesario.
  3. Rechazamos la publicación de injurias y calumnias a terceras personas en nuestros blogs, tanto en los textos de nuestra autoría como en aquellos comentarios que incurran en estas prácticas y nos reservamos, por lo tanto, el derecho de eliminar cualquier participación en este sentido sin que esto suponga, en nuestra opinión, menoscabo de la libertad de expresión de los autores o de los participantes.
  4. Señalamos si el producto o el servicio del que hablamos nos ha sido remitido por su promotor o propietario, si hemos obtenido beneficio por ello y si la información que publicamos no ha sido comprobada por nosotros mismos. En la medida de lo posible, indicamos los cauces por los que hemos tenido acceso o conocimiento a ese producto/servicio.
  5. Indicamos si tenemos una relación de parentesco o amistad con los responsables o propietarios de los productos y servicios de los que hablamos. Igualmente, señalamos cualquier trato de favor, de preferencia o diferente al del usuario habitual del que podamos ser objeto, de modo que el lector pueda diferenciar entre la oferta habitual y aquellas atenciones de las que, por un motivo u otro, podemos haber sido objeto.
  6. Señalamos, siempre que sea posible, el precio de los productos o servicios de los que hablamos.

Este texto del Código Cocina fue redactado originalmente en lengua gallega por Manuel Gago con la colaboración de Óscar Beiro, Soledad Felloza, Jorge Guitián y Miguel Vila. El texto se discutió dentro de la lista de blogastrónomos gallegos y se presentó el 18 de febrero de 2008 en el marco del Fórum Gastronómico de Santiago de Compostela.

Según Manuel Gago, Código Cocina supone “un paso adelante, un signo de madurez dentro de la blogosfera, al decidir darle algo más a los lectores, en este caso un código de buenas prácticas”. Palabras que suscribo de la A a la Z.

© Gastrónomo Digital

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