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Cantabria en ‘Un país para comérselo’

Decíamos ayer... Un país para comérselo (TVE1. Jueves. 23.30 horas), el programa en el que Imanol Arias y Juan Echanove ha recorrido Cantabria  desde la costa hasta la montaña, donde el producto por excelencia es la leche. En su camino, se encuentran con mujeres conserveras en Santoña, mariscadoras en Pedreña, con amas de cría y mujeres pasiegas que han representado el motor de la economía de esta tierra. Paralelamente, Tonino emprende una búsqueda por la mitología y leyendas cántabras: desde el mito de los ojáncanos, hasta la historia de los nuberos.

Pedreña: marisco y remo
La historia del remo grande o la trainera está íntimamente ligada a Pedreña. Es un deporte del norte que procede de marineros que pescaban antiguamente a remo. Imanol se sube a una trainera de un equipo federado y rema como un trainero más.

Mientras, Juan se reúne con las mariscadoras de Pedreña, encargadas de recoger la famosa almeja, un producto cántabro, y un oficio desempeñado casi en exclusiva por mujeres. Juan recoge almejas para luego dárselas a Floren.

Santoña: conserveras y amas de cría
Tonino se reúne con Puerto, la alcaldesa de Santoña. Estas marismas son fuente de riqueza y diversidad y es el lugar donde van a parar una gran cantidad de especies marinas y aves. Imanol entra en una fábrica de anchoas y conoce el oficio de las embotadoras o conserveras, que limpian y envasan la anchoa manualmente.

Además, los dos viajeros de "Un país para comérselo" se reúnen con los miembros cofrades de la anchoa. Junto con Miguel Ángel Revilla, presidente de Cantabria, nombran a Juan e Imanol, miembros cofrades de la anchoa.

Para dirigirse al interior, Juan e Imanol deciden hacerlo en un tren histórico de Feve. En la estación les espera Tonino para recibirlos. En el obrador de Geli, Juan elabora una quesada y unos sobaos caseros auténticos. Mientras, Imanol visita el Museo de las Amas de Cría, mujeres que a lo largo de tres siglos, amamantaron a los hijos de otros.

El hojaldre de Torrelavega
La siguiente parada de Un país para comérselo es Torrelavega. La ciudad es mundialmente famosa por preparar el exquisito hojaldre que se utiliza para preparar las polkas. Así que Juan no pierde la oportunidad de descubrir las claves del mejor hojaldre.

Cantabria ha sido, y es, cuna de excelentes fundidores de campanas. Es esta una tradición que pasa de unas manos a otras sucediéndose desde generaciones remotas. Abel Portilla es uno de los maestros campaneros más prestigiosos de Cantabria. Tonino lo entrevista en su taller.

Orujo de todas las clases
La Orujera de El Marrubio fue la ganadora de la Alquitara de Oro de 2009. Sus orujos son de elaboración completamente artesana y ya los bisabuelos de José María se dedicaban a la misma labor. En la orujera todavía se conservan las alquitaras de cobre típicas. En ellas se elabora el orujo. Imanol y Juan catan todas las clases de orujo, la crema de orujo, el orujo con té del puerto…

En la etapa final del viaje, Juan ordeña una vaca frisona en la Finca de la Jarradilla. Es una finca familiar que, ahora, elabora quesos. En esa misma finca, Imanol prefiere reunirse con las mujeres y elaborar la famosa mantequilla pasiega. María y su madre enseñan a Imanol a utilizar el zurridor y cómo se decoran las mantequillas con grecas celtas.

Y para finalizar el viaje por Cantabria, no podía falta la receta final de Un país para comérselo. Flore Domezaín prepara un Hojaldre relleno de borraja y almejas a la sidra.


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