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Dos inventos… de vino

En las últimas semanas hemos conocidos dos inventos relacionados con el mundo que, eso dicen sus promotores, van a revolucionar nuestra realación con los caldos, sobre todo porquem, cada uno con sus características, van a mejorar la calidad del producto y la forma en la que lo degustamos.

Se trata del nuevo diseño para una botella de vino promovido por el cocinero vasco Martín Berasategui y una original cápsula para medir la temperatura del vino, cuyo inventro en un joven ingeniero de Ciudad Real aficionado a viajar y al buen vino.

El cocinero vasco Martín Berasategui ha diseñado una nueva botella de vino, muy funcional y original concebida para para evitar que en la decantación caigan posos u otras impurezas en la copa.

El invento se llama Martín Berasategui System, y consiste en un doble fondo que se crea al darle un ángulo recto a la parte final de la botella. Este doble fondo hace un efecto de vacío y de esta forma los posos o impurezas del vino no filtrados, no llegan a la copa en el momento en que servimos el vino.

Pero este sistema no sólo es útil en la mesa, sino que además, esta mejora, pionera en la aplicación de I+D al embotellamiento, permite eliminar el proceso de filtrado del vino en la bodega, respetando sus características organolépticas.

La empresa responsable de comercializar esta original botella es Estalpackaging. Empezarán a distribuirla durante este año 2011, así que preparados para este nuevo formato, tanto en los restaurantes como en casa.

El segundo invento viene de la mano del joven ingeniero José Vicente Sanz, que ha patentado una cápsula cubrecuellos para botellas con doble indicador de temperatura de servicio y ambiente, un sistema que detecta constantemente a qué temperatura está el vino, mediante el uso de tintas termocromáticas –que cambian de color según la temperatura ambiente.

Se parte de una cápsula cubrecuellos –que en su forma no difiere de las utilizadas habitualmente para cubrir la boca y el cuello de las botellas de vino–, destinada a colocarse de manera ajustada en la botella.

Dicha cápsula de sobretaponado se caracteriza porque en su cara vista está provista de dos zonas recubiertas con tinta termocromática: una primera zona impresa que es sensible a un primer rango de temperaturas determinado y una segunda zona sensible a un segundo rango de temperaturas también determinado y diferente al primero.

El inventor está en fase de promocionar su capsula para que sea empleada por alguna bodega, y ya hay una, la gallega Santiago Roma de Ribadumia (Pontevedra), acogida a la Denominación Rías Baixas, cápsulas cubrecuellos, que se ha interesado por el sistema.

© Gastrónomo Digital

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