Viajes y buena mesa en internet
 

Europa en tres tonos

5-vinos-europeos

El pasado viernes nos reunimos el equipo de cata habitual para enfrentarnos a cinco vinos europeos de algunas de las regiones más importantes del viejo continente.

La cata se presentó con el vino decantado y las botellas no estaban presentes en la mesa de mesa de degustación, para de esta manera, evitar que las diferentes formas de los vidrios condicionaran, o incluso determinaran su lugar de procedencia. Todos los vinos fueron decantados una hora antes de la degustación y su temperatura de servicio era de 17 grados. Las copas elegidas fueron unas Schott Zwiesel Viña Burdeos.

La única información aportada a los catadores fue que los vinos procedían de tres países europeos, y que todas las variedades eran distintas.

Comenzamos la noche con un Dei Rosso de Montepulciano 2004, mostraba un color rojo cereza con tonos rubí, algo degradado el ribete y de capa media estaba limpio y glicérico, En un principio asomaban aromas de heno, flores secas y aceituna, cerrado, hermético, pedía tiempo para expresarse, después de una hora comenzaban a salir aromas tostados, azúcar quemado y tonos dulces envueltos en alcoholes altos. Boca caliente, buena acidez y algo corto dejaba recuerdos florales en el postgusto. Gustó en términos generales aunque resultaba un tanto simple en la boca, mostraba una Sangiovese joven con bastante tipicidad.

El siguiente en aparecer fue un Château Tour Grise 2003 “Les Vigneaux” de Saumur. Tono rojo picota con ribete frambuesa capa media alta y buena fluidez. Aromas de trufa, cal, tiza, mineral, fruta negra y cierto toque a carne, neumático quemado y sotobosque. Boca carnosa, con cierta dulcedumbre sorprendente por la fortaleza mineral de la nariz. En el postgusto reaparecen los toques minerales, calizos. Este vino del Loira tiene una increíble fuerza mineral, sus aromas robustos, casi rústicos, apabullan, tienen la fuerza de lo natural, de lo puro. Esta Cabernet Franc de cultivo biodinámico es un ejemplo del trabajo en el campo como base de un vino.

Simon Bize et Fils “Les Bourgeots”, Savigny-lès-Beaune, 2005 representaba a la Borgoña en la mesa, y lo hizo con prestancia. Rojo cereza suave de capa media, limpio y con lágrima pequeña. Aromas de fruta roja, frambuesa, frutas acidas, un leve toque animal, que se presenta tímido y que con el tiempo se convertirá en un aroma delicioso y punzante. Boca fresca de buena acidez, trago alegre y de postgusto frutal. Alegre, ligero y con carácter, presenta una Pinot Noir clásica de Borgoña genérico, un poco de tiempo le hubiera venido bien, cinco o más años.

España aparecía en la mesa de la mano del Marqués de Riscal Reserva 1973. Color ambarino con toques yodados, algo turbio y glicérico. Aromas iniciales a frutos secos, orejones, higos, heno, flores secas. En la boca con cuerpo todavía acidez correcta y peso en boca un final largo de cueros y frutas pasas en licor. Un exponente de los vinos finos de Rioja con el carácter del tiempo. Excelente, un lujo de vino.

Cerraba la noche un Chateau Les Trois Croix Fronsac 1999, Rojo frambuesa de capa media con ribete anaranjado, buena fluidez y lagrima densa y poblada. Aromas de fruta roja y negra en licor, balsámico, tabaco de pipa, cuero, goloso, cierto sotobosque por detrás, algo cerrado todo aparecía como discreto, en segundo plano con poca intensidad, como pidiendo tiempo para expresarse. En la boca buen cuerpo, carnoso, acidez alta, equilibrado sin presencia tánica, redondo y suave. Su final era discreto no muy largo con sensaciones a fruta roja en licor. Tardó en mostrarse pero cuando lo hizo se vio un vino sereno y elegante, en el estilo de la margen derecha del Dordoña, dominado por la Merlot y sus aromas distinguidos, casi aristocráticos.

La cata fue intensa y nos ayudó a concentrarnos en las sensaciones y percepciones de los vinos, para jugar a descubrir su zona de origen. Algún catador fue capaz de situar todos los vinos en su zona de producción, y eso no es fácil. Recuerden que aprender jugando es siempre un buen ejercicio.

© Roberto García Corona

Deja un comentario