Viajes y buena mesa en internet
 

Turismo slow para disfrutar del viaje

Internet, foros y redes sociales se vienen llenando en los últimos tiempos de una nueva tendencia —el turismo slow–, ese que no apuesta por la velocidad del transporte para llegar a nuestro destino porque la velocidad no nos permite disfrutar del viaje, pues la calidad ahora se asocia al ritmo lento. Lo que antes era un lujo (por su alto coste), con los viaje low cost nos hemos acostumbrado a viajar sin valorar las distancias y sin encontrar la esencia de los lugares que visitamos, lo mismo que nos hemos acostumbrado a comer sin apreciar los sabores.

Por eso, los seguidores de esta tendencia, que aprovechan Internet y las redes sociales para organizarse e intercambiar experiencias, reivindican la tendencia slow down, la lentitud como sinónimo de calidad.

Este movimiento Slow surgió hace unos años con el juego de palabras slow food, una reivindicación en contra de las cadenas de restaurantes de comida rápida que tuvo bastante repercusión a nivel mundial.

Hoy este movimiento tiene en la web una de sus biblias, y el paso a los viajes era ya inevitable.

La idea que se defiende es aprovechar el ahorro de tiempo que brindan las nuevas tecnologías para viajar a un ritmo más lento. Es algo así como apostar por los míticos ‘veranieos en el pueblo’ en vez de por los viajes transoceánicos y los combinados turísticos.

Esta tendencia no es ninguna tontería, es una tendencia en el sector del turismo, hasta el punto de que empresas tan conocidas como las populares guías de viaje Bradt tienen ya una serie específica para viajeros slow que, en la actualidad, sobre cubren algunas zonas rurales de Inglaterra, pero todo es esperar un poquito y veremos.

Los expertos dicen que las claves para practicar ese turismo lento serían:
Menos planificación de los viajes. El viajero debe dedicar tiempo a informarse sobre el lugar e ir un poco más allá de las guías, recreándose en la literatura y la música propia de la zona que va a visitar e indagando en su realidad y su cultura

• Tomar el control el tiempo. El transporte para llegar al destino no tiene porqué ser el más rápido; debemos apostar por la calidad del desplazamiento. La velocidad nos impide disfrutar del territorio que pretendemos conocer, por ello los retrasos o cancelaciones, incluso, deben entenderse como parte de la experiencia

• Sumergirse en el destino. La idea es conocer el lugar visitado haciendo lo que harían sus habitantes: pasear, tomar un café en una terraza, sentarse en la plaza a observar… son ocupaciones muy placenteras. Y a todo ello ayuda bastante intentar aprender frases básicas del idioma del lugar donde estamos

© Gastrónomo Digital

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